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Pasaje en mano

La capital financiera de Brasil tiene brillo propio por su descomunal arquitectura, su preferencia por la naturaleza, su buen paladar y su amor por el arte. Te dejamos nuestro top 7 de lugares que tenés que ver en tu paso por esta ciudad.

Nota publicada en Voy de Viaje, suplemento de La Voz del Interior.

1 | BARRIO VERTICAL

San Pablo es inexplicablemente inmensa, pero vale la pena detenerse a admirar cada edificio por la simple razón de que los paulistas saben cómo montar un espectáculo arquitectónico. En ese marco, nuestro favorito es el Edificio Copán.

37 pisos, 140 metros de alto, 5 mil residentes, 1.160 departamentos, 70 locales comerciales y una iglesia evangélica forman parte de este barrio vertical cubierto de hormigón. Construido en 1950 y con una forma que se parece a la virgulilla que tiene la letra “a” de São Paulo, se convirtió en el protagonista del centro de la ciudad.

De lunes a viernes se puede acceder, sin costo, a la azotea que se encuentra en el piso 32 y deleitarse con vistas panorámicas increíbles. 

“No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar”, explicaba Oscar Niemeyer, el arquitecto modernista responsable de esta monstruosa obra.

2 | UN REFUGIO PARA EL ARTE

Desde hace 60 años, el Museo de Arte de San Pablo es un símbolo para la cultura del país y de Latinoamérica. Diez mil piezas diversas y de calidad descansan en esta caja de cristal apoyada sobre cuatro patas rojas, ubicada en la avenida Paulista, la calle más importante de la ciudad.
Van Gogh, Monet y Picasso son algunos de los famosos artistas cuyas obras se encuentran en este espacio, que fue declarado Patrimonio Histórico y Artístico Nacional y que vale la pena visitar.

3 | DE COMPRAS

Una vuelta por el mercado central de la ciudad es siempre un buen plan para acercarse a la vida de sus habitantes. Inaugurado en 1933 y con increíbles vitrales del artista ruso Conrado Sorgenicht Filho, el Mercado Municipal (http://www.oportaldomercadao.com.br/) se alza en el centro histórico de San Pablo.
Tiene dos plantas y 290 puestos de venta. En el primer piso se puede comprar desde las frutas más exóticas a los quesos brasileros más exquisitos, mientras que el segundo ofrece comida al paso. No irse sin antes probar el famoso sándwich de mortadela con un alto de 12 centímetros y el pastel de bacalhau.

4 | TESTIGO DE LA HISTORIA

Por los años 1860, el reloj de la torre de la Estación de Luz era el que indicaba la hora exacta a los paulistas; sus plataformas recibían a los inmigrantes y su fachada era la imagen de toda la ciudad. Hoy convertida, en la estación principal del metro de San Pablo, es mucho más que un edificio de rieles y se convirtió en testigo de una larga historia.
Este edificio icónico, además, es refugio del Museo de la Lengua Portuguesa. La elección de la sede se debe a que San Pablo es la ciudad con mayor población de hablantes de portugués del mundo.

(Foto: Ralf Broskvar/ 123RF).

5 | UNA EXPLOSIÓN DE COLORES

En los callejones de Vila Madalena hay un museo a cielo abierto. Pero no de arte clásico, sino de expresiones jóvenes y descontracturadas. Los amantes de los grafitis no se pueden perder el Beco do Batman, donde artistas callejeros dejan su sello en las paredes en una explosión de colores y pinceladas.
Los muros, devenidos cuadros, se vuelven a pintar una vez por mes, por lo que cada vez que regreses a este lugar te vas a encontrar con una postal diferente.

6 | RECUERDOS DE ORIENTE

San Pablo es una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo y recorrerla en pocos días sería imposible. Por eso hay que planificar con antelación qué barrios se quiere conocer.
Uno de los más excéntricos es el Barrio da Liberdade. La mayor comunidad japonesa del mundo habita entre sus calles, transmitiendo un clima oriental mezclado con samba brasilera. Caminando por ahí te encontrás desde restaurantes de sushi hasta ferias asiáticas donde se venden productos de todo tipo. (Foto: Pinterest).

7 | DONDE LA CIUDAD RESPIRA

Entre tanto cemento se asoma en el centro un pulmón verde de 158 hectáreas. Es el Parque do Ibirapuera, que fue creado por el arquitecto Oscar Niemeyer en 1954 para darle un respiro a la ciudad.
La actividad favorita de los turistas que visitan el parque es alquilar una bici y pedalear por sus senderos y lagos. Además de naturaleza, acoge el Museo de Arte Contemporáneo, la Bienal de Arte, un vivero, un planetario y el Museo de Arte Africano.

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